Efecto mariposa

febrero 13, 2017 4 Comments A+ a-



Hoy no hay música ambiente de ninguna de mis listas de Spotify, simplemente estábamos yo y un bol de cereales un 13 de febrero de este mismísimo año (lo que va siendo aquí y ahora).

Hace ya bastante tiempo que mis padres decidieron acabar con su relación ¿Unos 6 años quizás? Ni si quiera necesito llevar la cuenta. Recuerdo que cuando todo aquello pasó, un torrente de emociones sin nombre me atropellaron, me dejaron realmente sin conciencia en la autopista (la de mi cabeza, claro). Creé incluso un blog para poder explayarme, sabía que nadie iba a entender nada, que todo lo que se podría encontrar allí sería un verdadero embrollo de sentimientos descolocados, un frenesí de nostalgia, melancolía y tristeza en un mismo bol preparado para su mezcla y un posterior texto elaborado al microondas en tan solo 5 minutos.
¿Qué si me he vuelto a pasar por allí? No, ni creo que vaya hacerlo. No borré ese blog ni mis escritos, están ahí dejando constancia de este verdadero huracán, que no Katrina pero casi.

Estaba pensando en todo aquello mientras cenaba mi típico tazón de crispis con leche. Me había sentado en una parte de la cocina en la que no suelo estar, en la que normalmente se sienta mi padre; quería simplemente observar esa perspectiva suya. En ese momento me he dado cuenta de que, igual que pasó un huracán por aquella casa, ahora me he quedado con un montón de cosas arrolladas en el suelo, muchísimos cuadros descolgados y un incesable silencio que hace más ruido del que la mismísima catástrofe natural se atrevió a organizar en su día.

Llamaré a la puerta al regresar de la universidad sobre la hora de comer una infinidad de veces de aquí en adelante, pero me resulta evidente que un instante antes de pulsar el timbre de la puerta no volveré a escuchar el pitillo de la hoya express aguardando algún plato casero propio del pueblo con ingredientes escogidos de la tienda de abajo (desapareciendo poco a poco debido a la llegada de los grandes supermercados al pueblo). Soy consciente de que el sonido de esa vieja aspiradora de bolsa no me va a volver a despertar un sábado. Ninguna españolada de tus favoritas se oirá desde el rellano del edificio un domingo al medio día. Tampoco voy a oír en las noches de verano el motor del coche junto a vuestras conversaciones de tantos y tantos años de experiencias y tropiezos que os ha dispuesto la vida. Todos estos silencios, y muchos más, van a seguir haciendo eco en mi cabeza, rebotando de una pared a otra cada vez que os vea por separado, cada vez que pise esta casa y cada lugar que una vez atravesamos juntos.

¿Sabéis del efecto mariposa? Cuentan que el aleteo de una simple mariposa puede llegar a desencadenar, en conjunto con otro muchos fenómenos, un huracán en alguna otra parte del mundo. Asombroso y terrorífico a la vez. Pero cierto, totalmente cierto mis pequeños insectillos...

Un abrazo desde mi silencio, un lugar en el que a veces no consigo oír nada.

Bienvenidos a este micromundo, gracias por detenerte aquí y simplemente leer, simplemente compartir un poco de esta pequeña locura que me rodea.

4 comentarios

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Ícarus
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14 de febrero de 2017, 12:03 delete

Gracias, Beatrice, por dejar un pedacito de ti. Ahora sé más -tal vez entienda más- y me aporta más aún pasarme por tu blog.
Yo también abrí un blog hace años para dejar emociones que nadie más entendía. El mío -a diferencia del tuyo- lo cerré; me apetecía dejar atrás aquello. Simplemente cogí lo que necesité de ese blog, lo añadí a la mochila y ahora, muchos años después, soy el que soy y tengo el blog que tengo.
Un abrazo muy grande.

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hiro
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18 de febrero de 2017, 18:09 delete

Igual que una ausencia puede ser la más grande de las presencias, un silencio puede ser más abrumador y ensordecedor que cualquier ruido.
Un texto precioso Beatrice!

Un beso :)

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22 de febrero de 2017, 16:19 delete

Siempre he creído que el efecto mariposa es real, porque una pequeña acción puede desencadenarse en un puente de acontecimientos que cada vez son más desastrosos. Me encanta tu blog, un abrazo♡

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Elendilae
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1 de marzo de 2017, 14:20 delete

Supongo que con el tiempo se acaban comprendiendo circunstancias que ahora se escapan a nuestro entendimiento. Algunas tienen solución y está en nuestra mano y otras simplemente debemos aceptarlas tal y como vienen, procurando que no nos condicionen (aunque quizá sea inevitable).

En cualquier caso, te mando un abrazo al otro lado de tu silencio. A veces no hace falta oír nada para seguir avanzando, solo dejarse llevar.

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